Su novio la traicionó enviándola como sacrificio para el Alfa en coma:😱🐺👇

RESUMEN BREVE: Liliana, destrozada tras descubrir que su pareja destinada la engañaba con su propia hermanastra, es arrojada a una prueba mortal: enfrentarse al violento espíritu del Alfa Gabriel, quien yace en coma. Mientras las otras candidatas son atacadas sin piedad, Liliana, resignada a morir, le pide al gigantesco lobo negro que acabe con su sufrimiento. Contra todo pronóstico, la bestia le perdona la vida, convirtiéndola automáticamente en la Princesa Luna del reino. Ahora, bajo las estrictas órdenes de la corte, Liliana debe despertar al Alfa mediante una estimulación muy íntima, desatando una conexión profunda que le dará el poder para aplastar a quienes la traicionaron.
El dolor de una traición duele más que cualquier herida física. Liliana lo sabía perfectamente. Su propia pareja destinada, en complicidad con su envidiosa hermanastra, la había engañado y manipulado para que terminara en el palacio real, sirviendo como carne de cañón en una prueba de la que ninguna mujer salía con vida.
El Alfa Gabriel, un dios de la guerra que había destrozado manadas enteras, yacía en un coma profundo. Para encontrar a la mujer capaz de curarlo, la implacable Reina impuso un reto: las candidatas debían enfrentarse al espíritu protector de Gabriel, un gigantesco y letal lobo negro de ojos amarillos.
Al ver cómo el lobo atacaba a la candidata anterior, Liliana cayó al suelo de mármol, con su vestido rasgado y su piel herida. Ya no tenía fuerzas para luchar.
—Me engañaron para traerme aquí —susurró Liliana, llorando mientras la inmensa bestia mostraba los colmillos a centímetros de su rostro—. Nadie me quiso nunca. Así que, lobito… si vas a matarme, hazlo rápido.
Liliana cerró los ojos, esperando el golpe final. Pero en lugar de dolor, sintió algo húmedo y áspero rozar su mejilla. El imponente lobo negro le estaba lamiendo las lágrimas.
La Reina, que observaba desde la puerta, golpeó el suelo con su cetro de plata.
—La elegida Liliana ha superado la prueba —sentenció la matriarca con una sonrisa de triunfo—. A partir de este momento, es la Princesa Luna.
Una cura poco convencional
Sobrevivir al lobo fue solo el primer paso. Horas más tarde, Liliana fue llevada a las habitaciones privadas del Alfa Gabriel. Allí, Serafina, la estricta jefa Omega de la cámara, le reveló la verdadera naturaleza de su deber.
Para que el Alfa despertara del coma, su cuerpo necesitaba reaccionar. Y el método, para sorpresa y vergüenza de Liliana, requería una estimulación manual y profundamente íntima por parte de la nueva Princesa Luna.
Con las manos temblorosas y ungidas en aceite, Liliana se acercó al escultural cuerpo de Gabriel, quien permanecía inmóvil en la cama. Mientras comenzaba a acariciar su abdomen, la tensión en la habitación se volvió sofocante.
De repente, una voz profunda y gutural resonó en la oscuridad. El espíritu del lobo negro descansaba a los pies de la cama, observándola con sus penetrantes ojos brillantes.
—Me gusta cómo me tocas —rugió el lobo en su mente—. A él también le gusta.
Liliana jadeó sorprendida al notar que el cuerpo del hombre en coma comenzaba a responder a sus caricias. Quienes la enviaron al matadero creyeron que se estaban deshaciendo de un estorbo, sin imaginar que acababan de entregarle las llaves del reino y el corazón de la bestia más peligrosa del mundo.
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